Vuelta al Origen: Movimiento y Entrenamiento

Nuestros antepasados no solo comían de manera natural y saludable, su vida diaria estaba llena de movimiento, fuerza y resistencia. Vivían en armonía con la naturaleza, moviéndose constantemente, recolectando, cazando y caminando largas distancias. Esta forma de vida no solo les proporcionaba una excelente condición física, sino que también mantenía su salud mental y emocional en equilibrio.

 

Movimiento Natural y Funcional

Cada amanecer, nuestros antepasados se levantaban con el sol y se movían con intención y objetivo. Cada acción tenía una razón de ser: desde trepar árboles hasta correr detrás de presas. Este tipo de actividad física funcional no era un ejercicio estructurado, sino una necesidad diaria para la supervivencia. Su movilidad era una extensión natural de su vida.

Fuerza y Resistencia

Los cazadores-recolectores no necesitaban gimnasios ni equipos sofisticados. La fuerza y la resistencia eran cultivadas a través de tareas diarias: cargar peso, caminar largas distancias, y enfrentarse a los desafíos de su entorno. Esta forma de entrenamiento natural no solo construía músculo, sino que también fortalecía huesos y articulaciones, previniendo muchas de las dolencias modernas que vemos hoy en día.

Conexión con la Naturaleza

Ellos comprendían que la verdadera fortaleza no solo proviene del cuerpo, sino también de la mente y el espíritu. Pasar tiempo al aire libre, respirando aire puro, sintiendo la tierra bajo los pies, y escuchando los sonidos de la naturaleza, todo esto contribuía a una salud integral. Esta conexión innata con la naturaleza no era un lujo, sino una necesidad vital que proporcionaba un equilibrio emocional y espiritual.

Adaptabilidad y Resiliencia

La capacidad de adaptarse a diferentes terrenos y situaciones adversas les proporcionaba una resiliencia física y mental envidiable. Enfrentaban el clima, la geografía y las amenazas diarias con una adaptabilidad que hemos perdido en nuestra vida moderna. Volver a incorporar esta adaptabilidad en nuestra rutina diaria puede ayudarnos a enfrentar mejor el estrés y los desafíos actuales.

Modernidad y Sedentarismo

Hoy en día, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo sentados, ya sea en el trabajo, en casa o durante el transporte. Esta falta de movimiento ha llevado a una epidemia de enfermedades crónicas y autoinmunes. Hemos cambiado la agilidad y la fuerza de nuestros ancestros por la comodidad de la vida moderna, pero esto ha tenido un alto costo para nuestra salud.

La Necesidad de Volver a movernos suficiente:

Moverse no debe plantearse como una opción, sino como una necesidad urgente de reconectar con nuestro diseño biológico. Es un llamado a movernos más, a entrenar nuestros cuerpos no solo para lucir bien, sino para ser funcionales, fuertes y resilientes. Significa adoptar patrones de movimiento que impliquen todos y cada una de las partes implicadas en el movimiento: caminar, correr, saltar, y mover cargas de peso, ya sea desde casa, en el exterior o en un gimnasio

El movimiento debe ser una expresión de vida, no una obligación

Hay que volver a redescubrir el placer de movernos libremente, de sentir nuestros cuerpos trabajar en armonía con nuestra mente. Cuando vemos el entrenamiento no como una tarea, sino como una forma de reconectar con nuestra esencia, encontramos una conexión y una motivación que nos impulsan hacia una vida más activa y saludable.

No se trata solo de hacer ejercicio, sino de cómo lo hacemos. Incorporar ejercicios de movilidad, fuerza y resistencia que reflejen nuestros movimientos naturales nos ayudará a desarrollar un cuerpo más funcional y libre de limitaciones. Yoga, entrenamiento de fuerza, y actividades al aire libre son excelentes formas de empezar.

Es hora de dejar atrás la vida sedentaria y reconectar con nuestra esencia primitiva. Volver al origen en cuanto a movimiento y entrenamiento significa adoptar una vida activa, plena y en armonía con nuestra biología. Significa buscar un equilibrio que nos permita no solo sobrevivir, sino prosperar.